¿Qué cura la osteopatía?

Esta es una pregunta que se repite mucho en la consulta y la respuesta es:

Sí, sí y sí. La osteopatía craneal vale para todo, pero eso no significa que cure todo.

Lo que buscamos con la osteopatía es ayudar al cuerpo a restaurar el movimiento que ha perdido y estimular la capacidad natural que tiene para recuperar la salud.

Los golpes físicos, nervios, disgustos, mala alimentación, estrés, etc., exigen un trabajo extra al cuerpo para compensar esas tensiones. El cuerpo, que es perfecto, busca una solución. Puede rotar una vértebra para compensar, mover el peso del cuerpo o hacer una limpieza a través de la piel si el riñón no funciona bien.

Pero llega un momento en que ya no puede buscar más compensaciones. Es ahí cuando aparecen los síntomas: una hernia discal, una dermatitis crónica, una depresión…

Las enfermedades que padecemos no las tenemos que ver como enemigas, sino como un buen amigo que nos indica que nuestro camino no es el correcto, que tenemos que hacer un cambio en algo: alimentación, estrés, etc.

Ahí es donde entra la osteopatía. Le ayuda a conseguir ese equilibrio que el cuerpo necesita, facilitándole la tarea.

Si su cuerpo está soportando un peso extra (no físico, sino emocional), no tiene fuerza para recuperar ese equilibrio. Y lucha cada día solo para sobrevivir: lumbagos crónicos, depresiones, catarros, enfados constantes, ningún tipo de concentración, dolores articulares…

Si quiere ayudar a su cuerpo, intente escucharlo. Y si cree que necesita ayuda, no lo dude: “Osteopatía craneal”.

Hoy es un buen día para comenzar a ser feliz o más feliz.

Artículos que te pueden interesar

Hoy en día muchas personas consideran normal tener la tripa hinchada, digestiones pesadas, descomposición o diarreas. Pero no es así. Nuestro aparato digestivo solo nos está diciendo que está inflamado constantemente y que debemos hacer un cambio en nuestra forma de alimentarnos.
Cuando una articulación duele, suele deberse a una inflamación. En el caso de las rodillas, suele darse en ligamentos laterales (internos o externos), en el tendón rotuliano o en los músculos internos.
Hace unos días nos contaron el caso de una persona que había comenzado una nueva dieta. Durante una semana realizaba cinco comidas al día, pero todas eran sobres que el dietista —en este caso, médico— le había vendido. Tres de esas comidas iban acompañadas de verduras.